martes, 25 de marzo de 2008
Inesperada lección de ética (periodística)
El artículo ya está plantado en los jardines ajenos. Que nadie se lo pierda por ningún motivo; mañana, la traducción -tengo que practicar un poco-. De nada.
viernes, 7 de marzo de 2008
miércoles, 13 de febrero de 2008
Mikel Buesa en el Ateneo de Ourense: “Las organizaciones terroristas saben que no pueden vencer al Estado; lo que procuran es su desistimiento”
Pasó entonces a examinar la actitud del Gobierno de Zapatero respecto al terrorismo, orientada hacia la negociación desde su llegada al poder. Buesa propuso tres motivos hipotéticos que explicarían la adopción de esta nueva postura. La primera de ellas sería la influencia de intelectuales cercanos al Presidente como el politólogo Ignacio Sánchez Cuenca, autor de ETA contra el Estado, quien propone, basándose en principios de la teoría de juegos, la concesión de objetivos políticos a la banda terrorista como estrategia eficaz para el fin de la violencia. La concepción de este profesor “explica a Zapatero un terrorismo nacionalista que hasta entonces no sabía afrontar”, e influye notablemente a miembros prominentes del PSE como Jesús Eguiguren.
La segunda razón consistiría en la presión a la que el Presidente del Gobierno se vio sometido al gobernar en minoría. Sus pactos con grupos como PNV, EA, IU o ERC, para los que Batasuna y ETA ya se habían convertido en interlocutores, supusieron también “un aval” para la nueva política propuesta por Zapatero.
El ponente realizó una valoración de los resultados de la negociación. A pesar de la declaración aprobada en mayo de 2005 permitiendo los contactos con ETA en ausencia de violencia, nunca se realizó una verificación pública de la renuncia a los métodos terroristas. Desde el comienzo de la negociación se han contabilizado 15 oleadas de cartas de extorsión, 800 actos de terrorismo callejero que han terminado con una víctima mortal, 37 heridos y siete millones de euros de pérdidas materiales; mayo de 2007 fue el mes de mayor violencia, provocando la renuncia de cargos electos de unos veinte ayuntamientos y permitiendo así el acceso de ANV a alcaldías para las que no había conseguido votos suficientes.
Mikel Buesa denunció también la ruptura de la homogeneidad de trato por parte de los fiscales —dependientes del Gobierno— hacia las víctimas del terrorismo. En esta legislatura, siempre a instancias de las fiscalías, se ha fijado la mayor indemnización por un atentado para un diputado socialista (tres millones de euros para Eduardo Madina, quien perdió una pierna en un atentado) mientras que en el juicio por los atentados de marzo de 2004 en Madrid las víctimas que sufrieron secuelas físicas de mayor gravedad han recibido un millón y medio de euros.
martes, 12 de febrero de 2008
Zapatero no se equivoca
miércoles, 6 de febrero de 2008
Con la iglesia hemos topao
Es curioso comprobar cómo hay críticos muy rígidos de la teocracia islamista que, cuando la jerarquía católica interviene en el debate político, abjuran por un momento de su rigidez y defienden la libertad de expresión de los obispos.Pues no, señor Espada, no pueden entrar en un mismo saco un régimen teocrático y la intervención política de la jerarquía católica en una democracia liberal. La Conferencia Episcopal hace uso de sus libertades cuando dice lo que le da la gana en un país donde cuenta con adeptos, contrarios e indiferentes. Mientras tanto, en los países islámicos los habitantes disponen de una sola receta religiosa, moral y cívica. Son problemas muy distintos. Por mi parte, podré entrar a debatir con los obispos cuando no esté de acuerdo con ellos (vale decir, casi siempre), aunque defenderé su interés en influir, siempre que sea educadamente, en la sociedad a la que pertenecen, como hago con todo el mundo.
Puestos a encontrar incoherencias, yo propongo esta otra:
Es curioso comprobar cómo hay críticos muy rígidos de las declaraciones políticas de la jerarquía católica que, cuando la Junta Islámica pide explícitamente el voto para su propio partido, abjuran por un momento de su furor laicista y no dicen ni pío.Creo recordar que ya me había pronunciado sobre el laicismo y la iglesia católica...
martes, 29 de enero de 2008
Conferencia de Ricardo Moreno
Ricardo Moreno Bustillo, Catedrático de Instituto, Profesor Asociado de la Universidad Complutense y autor del Panfleto antipedagógico, inició ayer un ciclo de conferencias acerca de asuntos de actualidad organizado por UPyD en Ourense con una exposición sobre Las falacias de nuestro sistema educativo. Al acto, celebrado en el Ateneo de Ourense, asistieron más de doscientas personas.
La intervención comenzó con una revisión crítica del estado de la educación, sobre todo desde la reforma concretada por la LOGSE. "Es preciso reformar la enseñanza", afirmó, "más que innovarla". Para él, la formación de ciudadanos de un estado democrático ha de basarse en criterios y técnicas ya experimentadas y cuyo valor y eficacia han sido sancionadas históricamente por su uso.
Ricardo Moreno incidió en que, en una España donde nunca se habían dado mejores condiciones de prosperidad material y de libertad política, el ambiente en colegios e institutos ha degenerado y los resultados académicos resultan ser más pobres. Achacó el estado actual de cosas a la "jerga pedagógica" y a la manipulación de conceptos como el de motivación: "en principio, nadie está motivado para estudiar del mismo modo en que nadie está motivado para trabajar; es algo que se hace por obligación".
Explicó también que los autores de la actual reforma se defienden de sus críticos alegando que los profesores no la aplican adecuadamente. "Son argumentos que se asemejan mucho a los usados por los franquistas para descalificar a los que disentíamos del régimen dictatorial", afirmó para luego encarecer la labor de los docentes: "La mayoría de los profesores nos demoramos enseñando materias que no estamos obligados a impartir porque recibimos a alumnos que no han adquirido nociones imprescindibles para abordar el temario del curso".
Las falacias
Para el conferenciante, las falacias en las que se basa el sistema educativo público son las siguientes:
-A pesar de que la educación es un derecho, su conculcación (por ejemplo, a cargo de los alumnos que sabotean las clases) no puede sancionarse.
-La obligatoriedad de pertenecer al sistema educativo hasta los 16 años impide que un niño se encamine hacia el aprendizaje de un oficio desde los 12. En la práctica, los alumnos no pueden decidir sobre su propio futuro aunque sí sobre el de los demás.
-La creencia de que la enseñanza ha de bajar su calidad en aras de una mayor democratización.
-La pretensión de resolver simultáneamente dos problemas que sólo pueden abordarse consecutivamente: educar a quienes quieren estudiar y resolver lo que han de hacer quienes no quieren.
-El dogma del antiautoritarismo y la eliminación de un castigo proporcionado y razonado ante conductas indeseables del alumno. "Para educar también hay que frustrar y reprimir", porque no todos los comportamientos son admisibles en sociedad.
Por último, descartó analizar en términos ideológicos las bases de la LOGSE señalando que él sólo trataba de enfrentar el sentido común a "la estupidez".
lunes, 21 de enero de 2008
Subvenciones high-class
Es una cita de Manuel Ramón Llamas, catedrático emérito de Hidrogeología, extraída de este interesante artículo de El País. Lo que me lleva a reproducirla es que, salvando las idiosincrasias y el tipo de subvención al que se alude, yo pienso exactamente igual respecto de los agricultores terracampinos.
Leguina no descansa
Vamos que, al final, van a tener razón los muy próximos a Rodríguez Zapatero cuando aseguran que el gran activo político del actual presidente del Gobierno es que "tiene muy buena suerte".
miércoles, 16 de enero de 2008
Nuestra Agustina de Aragón
Solo quería decirte que no te pierdas la portada de este domingo de El semanal del periódico "El Mundo" (creo que es de ése; no estoy seguro, pero si no asegúrate). Ya me la comentarás, sale Rosa Díez. A mí me parece un exceso, pero aguardo impacientemente tu opinión. Un saludo.
Respuesta, 16 de enero de 2008:
Por fin he visto a nuestra Rosa disfrazada de Agustina de Aragón. Lo único que se me ocurre, amigo Gonzalo, es pensar en la confusión habitual entre información y espectáculo. Aquí van algunos matices que yo creo interesantes:

Si Rosa Díez tiene un defecto es el derivado de una personalidad muy extrovertida que le hace aproximarse a veces al límite del ridículo. En este caso, además, se dedica a rememorar la figura de Agustina intentando atraerse, a dos siglos vista, algunos de los atributos que se atribuyen a la primera: gallardía, liderazgo, valor y tal. Evidentemente, eso responde al concepto de sí misma que tiene Rosa, lo que me hace pensar en que los políticos con frecuencia deberían dejar en manos de los demás la cuestión de su imagen.
Tampoco quiero ser injusto. Rosa tiene muchas más cualidades muy positivas y siempre ha afrontado, en términos de coste incluso personal, los perjuicios que le ha traído mantener posturas políticas la mar de respetables.
Por último, piensa que la relación entre los medios de comunicación y las instancias que desean salir en los primeros es de puro chantaje: o sales en mi revista haciendo el indio o no sales. Y, no es por nada, de alguna manera hay que salvar el boicot mediático y financiero al que nos someten...
Un saludo enorme.
lunes, 14 de enero de 2008
Modelo para (al)armar(la)
¿Se puede saber qué tengo de malo?
Todos contra Paulino Cubero
Han elegido tus versos, Paulino, pero no te arriendo la ganancia. Por eso te confío solemnemente toda mi solidaridad y te deseo toda la paciencia del mundo, que buena falta te va a hacer.
martes, 18 de diciembre de 2007
Háganme caso y pasen una feliz Navidad

Vicente Verdú, en un artículo publicado hace un año, nos llamaba aguafiestas a los antinavideños y encarecía la fiesta aduciendo que la economía nacional se sostiene en buena parte gracias a los gastos disparatados asumidos por los consumidores (digamos que el consumidor es el resultante económico de la destilación del ser humano). Un argumento de primoroso utilitarismo, pero que ignora que a fin de cuentas el capital siempre encuentra la manera de moverse entre los millones de bolsillos del Leviatán.
No quiero irme por las ramas. Voy a pasar las fiestas en familia, pero muy lejos de España y con muchas cosas sobre las que pensar. A la vuelta a lo mejor hay algo interesante que contar. O no.
Aquí va mi mensaje. Sean felices en estas fechas. No es un deseo sino un consejo, porque quien es infeliz en Navidad es doblemente infeliz. Y lo digo en un tono ligero porque no ignoro que tener ilusión es mucho más importante que ser feliz.
Ah, y conozcan este villancico.
Diviértanse, pero no se rían
Fidel Castro, ayer.
lunes, 17 de diciembre de 2007
miércoles, 5 de diciembre de 2007
Culpas y responsabilidades
Boleros y tangos (tesis condensada)
martes, 4 de diciembre de 2007
Dos películas
Hablar de una película entretenida y que da que pensar es fácil. La trama discurre alrededor de un caso de fraude e intoxicación masiva a cargo de una firma de fertilizantes químicos. Sin embargo, y para beneficio del espectador, la anécdota actúa meramente como un paisaje; importan mucho más los personajes, la red de intereses, motivaciones y conflictos que se abre ante nuestros ojos cuando surge una crisis inesperada.
Si hubiera de resumirse el todo en una tesis, ésta afirmaría que el trato con el mal, con la decisión éticamente incorrecta, suscita la degeneración de la persona. Karen Crowder (Tilda Swinton, a la que siempre me alegra ver en pantalla), la ejecutiva que desencadena conscientemente una atroz cadena de crímenes, vive al filo del ataque de pánico una existencia infeliz y solitaria. Arthur Edens, abogado dedicado durante años a marear la perdiz en beneficio de la empresa contaminante y de su bufete, ha de perder el juicio (¡enamorándose!) para recobrar el sentido moral. Michael Clayton, solucionador de problemas extraoficiales, a cambio de su dedicación de años al pasteleo recibe el desprecio de sus jefes, una insatisfacción crónica y una vida, intuimos, también muy solitaria.
Hay una escena memorable. Michael Clayton, en compañía de su hijo, tropieza con su espectral hermano Timmy, a quien debe buena parte de sus amarguras. Pasado el incómodo encuentro, a Michael le abruma el terror ante la perspectiva de que el futuro del niño acabe por parecerse al del tío drogadicto. Detiene el coche y asegura a su hijo, expresando más un deseo que una convicción, que ve en él una fuerza de la que el tío Timmy carece, que no es la clase de persona que desbarataría su vida de esa manera; ya que no puede evitar el riesgo, trata de conjurarlo. Este diálogo desvela con claridad la desesperación del padre y su voluntad de seguir siempre adelante.Sólo el final, inevitable peaje a pagar para que el espectador disfrute de un cierre a la trama de corrupción, mengua el interés que despierta el resto de una película muy correcta.
Beowulf meets Lara Croft
La última película de Zemeckis recoge el cantar de Beowulf y, tras aplicarle unos cuantos pases de guión para construir una trama más enteriza, nos lo presenta, sin miedo a la artificialidad de la imagen, en formato digital.
A pesar de que, como buena película CGI, lo maravilloso ocupe la pantalla buena parte del metraje, sorprende la cantidad e importancia de unos diálogos que no se limitan a un mero carácter enunciativo. La calidad del guión nos demuestra que se pretendía hacer una película adulta en un formato asociado al cine infantil —ahora llamado familiar—.
La pregunta se nos impone a todos al terminar de verla: ¿por qué hacer una película de animación digital para conservar los rasgos de los personajes, para esforzarse en recoger incluso los matices expresivos mediante un complejo y ultratecnológico método? ¿No se podía haber procurado una solución del estilo de 300? ¿No habría resultado más económico que los 150 millonazos declarados en su coste?
Cuando Umberto Eco afirmó que hacemos un uso masturbatorio de la tecnología no se refería al enorme negocio de la pornografía en Internet, sino a nuestra disposición a pasarnos largos ratos usando aparatos sin más propósito que el de disfrutar con su simple manipulación. Descontemos que la palabra “masturbatorio” para Eco contiene una carga peyorativa sin duda heredada de su educación en los colegios religiosos de los años 40 y preguntémonos si no tiene razón: ¿no es cierto que todos nosotros nos hemos dedicado horas y horas a manejar el ordenador sin obtener ninguna utilidad real, simplemente por el gusto de descubrirle aplicaciones y funciones nuevas y sorprendentes?
[En esta escena Beowulf pasa una noche en el museo de cera]
Es lo que le pasa a la productora, a Zemeckis y a todos los implicados con Beowulf. “Go wild!”, dijo el director a sus guionistas, “¡a lo loco!”, que el dinero no sea problema para hacer algo verdaderamente espectacular. Confían en que el logro tecnológico —ignorantes de que a fin de cuentas nuestra capacidad para maravillarnos ante los próximos hitos ya se nos ha estragado por culpa del incesante caudal de novedades con que Hollywood nos ahoga en todo momento— nos haga más interesante la experiencia cinematográfica, pero obligan a los espectadores a enfrentarse a texturas artificiales, movimientos caricaturescos (¡qué mal nadan los hombres, qué mal galopan los caballos!), colorines que evocan más certeramente un videojuego de última generación que una genuina ilusión de realidad, tal vez más lograda —y conseguida— en intentos del estilo de Final Fantasy. No desentona la aparición de la un tanto desabrigada Lara Croft incorporando a la madre de Grendel (los desnudos con píxeles no perturban nada, por si ésa fuera la intención), si consideramos el aspecto de Playstation que tiene toda la función.
Y todo esto, ¿con qué beneficio? Pues con el de permitirse largas tomas en las que se pase de planos de detalle a grandes panorámicas para volver a nuevos detalles, etcétera. Para lucirse, vaya. Por ejemplo, al comienzo se nos epata con un prolongadísimo movimiento del campo de visión desde la sala donde se celebra la fiesta, con especial atención a un par de ratas; una de ellas es capturada por una ave rapaz; la rata y el ave desaparecen (demostrando que su efímero protagonismo era completamente artificioso, una interpolación absurda), pero el movimiento de cámara continúa sin transiciones y a velocidad de vértigo, atravesando las secas y puntiagudas ramas de unos árboles cada vez más próximos a la guarida de Grendel, a quien entreveremos en otro detalle sufriendo por el ruido de los daneses jaraneros. Nada, nada, nada que no se hubiera podido resolver de manera más barata (en términos económicos y expresivos) con una sucesión de tomas que encadenasen la sala inicial y los paisajes sucesivos hasta llegar, por fin, a la cueva.
Si el propósito era escapar a las incómodas leyes del montaje y la fragmentación cinematográficos, el intento es fallido por dos motivos: primero, porque el montaje en el cine es el mayor proveedor de recursos expresivos, la contextura misma del lenguaje audiovisual; segundo —y relacionado con el primero—, porque el propio Zemeckis, con toda su presunción técnica, no puede renunciar al montaje. Ni a otras cosas: para dar una cierta apariencia de realidad, en la mayoría de los planos se desenfoca aquello que no se sitúa en primer término, tal como aparecería en una película de imagen real.
Lo dicho: ¿para qué?
lunes, 3 de diciembre de 2007
Gaudeamus igitur ignaros dum sumus...
¿Y se puede saber cómo se tituló en la Universidad, y aun ingresó en ella, esa mayoría?
Hoy estoy contento
¿Qué podría ocurrirme condigno a mi alegría? Pues el ser por un día el sexto Jackson y bailar la robot routine con el bueno de Michael mientras canto Dancing Machine...
O cantar September con un falsete perfecto en compañía de Earth, Wind & Fire.
La felicidad, imagino, debe de ser abrumadoramente hortera.

