lunes, 27 de febrero de 2006

E pluribus unum?

Si he de creer en la manera en que —sobre todo— cierta izquierda maneja sus principios políticos y sociales, yo no soy yo sino un agregado de representaciones; para definirme dejaría de mencionar caracteres y empezaría a usar vínculos con diversos colectivos. Veamos.
Soy hombre, soy blanco. La implicación, evidente por sí misma, es de que por lo tanto me beneficio del mejor trato que se dispensa a miembros de mi sexo y de mi color.
Soy español y nacido en Valladolid. Estaré por siempre estigmatizado, ante los desarrollados nórdicos tanto como ante los en vías de desarrollo, por la mancha de la España negra e imperial, cuyas salpicaduras alcanzan hasta el casi ahora en forma de generalísimos; por si fuera poco, soy uno más de los que impiden a esas otras entidades colectivas, las naciones o nacionalidades o lo que usted quiera, realizarse en un ámbito de autodeterminación suficiente. Además, siempre mereceré aguantar ese chiste majadero cada vez que dé a conocer mi ciudad de nacimiento: «eres de Fachadolid».
Soy miembro de la mayoría heterosexual que ha castigado a los homosexuales con el desprecio y la persecución.
Soy ateo y pertenezco también a esa mayoría a la que la(s) iglesia(s) le importa más bien poco, una mayoría a la que le parece que el Estado debería tratar a esa(s) iglesia(s) con parecida despreocupación a la mía, lo cual me incluye entre los perseguidores del catolicismo.
Por si fuera poco, me eduqué con los jesuitas, gracias a lo cual siempre seré incluido en el vasto universo de cultura cristiana y, aún más grave, católica; toda una serie de culpas caen sobre mí: las cruzadas, la expulsión de judíos, moros y moriscos, el concilio de Trento, la condena a Galileo, la santa inquisición y las caricaturas de Mahoma.
Soy un joven maduro, de ésos que impiden a la juventud joven expresarse libremente.
No soy víctima de ETA, lo cual deslegitima mis opiniones sobre el terrorismo.
Soy castellanohablante, con lo que se supone que mi idioma ha sido una arma destinada a sojuzgar a otras lenguas, si bien minoritarias, incapaces de desarrollarse en plenitud.
Podría seguir añadiendo matices, pero me canso. Sólo trato de explicar una de las razones por las que me ponen difícil definirme como una persona de izquierdas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Pero esto que é lo que é?
Veo que tienes cogido el pulso a esto de los blogs y sus ritmos.
Espera que voy un momento a pedir unos días libres en el trabajo y me pongo a leer tu aportación trimestral.
Enhorabuena anyway.
Falete

Anónimo dijo...

Estamos a 5 de abril. y yo que siempre había creído que eras un chico responsable y aplicado. ¡Cumple con tus obligaciones!
F